El amor en la familia del futuro

 

 

Conversaba con un amigo sobre la crisis de valores de la humanidad y caímos en el tema del amor en la familia del futuro.

 

Y la conversación se encauzó en cómo sería la familia del futuro.

 

Mi amigo no compartió mi enfoque, aunque reconoció que era revelador.

 

En este artículo quisiera ponerlo a tu consideración y saber tu opinión porque el tema reviste una importancia vital para todos.

 

Antes de exponerte lo que considero que debería ser una familia y cuáles deberían ser sus características esenciales quisiera relatarte una historia.

 

En el corazón

 

Una maestra de primer grado estaba discutiendo con el grupo de niños que ella atendía una foto donde aparecía reunida una familia.

 

En la foto había un niño que tenía cabello y piel de un color diferente al del resto de los miembros de la familia.

 

Uno de los niños del grupo sugirió que el niño de la foto era adoptado y una niña, compañera del grupo, le dijo:

 

-Yo sé todo de adopciones porque yo soy adoptada.

 

– ¿Y qué significa ser adoptado? -preguntó otro niño.

 

La niña respondió: -Significa que tú creces en el corazón de tu mamá en lugar de crecer en su vientre.

 

A pesar de que la concepción de lo que debe ser una familia varía de generación en generación y a través del tiempo.

 

Todo parece indicar que no son los rasgos consanguíneos, ni el tener los mismos apellidos los que definen al amor entre los miembros de un grupo familiar.

 

El amor en la familia. Condiciones para amar

 

El amor a través de la convivencia no crece espontáneamente, ni puede ser obra de algo impuesto externamente como los lazos genéticos.

 

Para que haya amor, para crecer en el corazón de otra persona es necesario que estén presentes en todo el quehacer de las relaciones humanas los acompañantes eternos del mismo.

 

Es necesario que haya aceptación, que haya respeto y sobre todo que haya un profundo interés en no querer esclavizar a la otra persona para que encaje en algún modelo o patrón.

 

Se acepta:

 

  • Cuando no se pone ninguna condición para amar.

 

  • En vez de comunicación que no es más que la relación de una mente con otra mente, lo que prima es la comunión, que es la relación de un ser con otro ser.

 

  • Se respeta porque no hay dobles intenciones en el actuar ni en el hablar.

 

  • A pesar de las diferencias de edades o de posiciones que ocupemos en un grupo familiar, se tiene en cuenta las decisiones y opiniones individuales.

 

  • El estilo que predomina en el trato hacia los demás es democrático y no opresor ni autoritario.

 

Soy de la firme convicción que llegará el día en que en el amor en la familia no se tendrá que utilizar el chantaje emocional, o la mentira, o la presión para imponer un modelo determinado de cómo deben comportarse las personas o para que lo acepten en el seno de la misma.

 

Será un canto de alegría a la diversidad.

 

Prevalecerá solo la felicidad de compartir juntos un espacio y se acogerán a todos independientemente de sus diferencias pues es lo único que puede garantizar el equilibrio.

 

No habrá necesidad de luchas y tensiones pues todo se complementará en una verdadera armonía, porque las notas discordantes y las tales llamadas “ovejas negras” que existan estarán ahí precisamente para adornar y enriquecer ese variado mosaico que se llamará familia.

 

¿Qué tú crees?

 

Déjame saber tu opinión al respecto.

 

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